Tuesday, April 01, 2008

vuelvo a ver igual que ayer
un baile de meta y ponga
y un vivir para querer...,





Un pasito atrás por aquí.



Por un momento me encontré sola a mitad de la noche, con el bolso en la mano y los pies desbordando mis tacones de charol. Casi no percibí el frío, pero el ruido opaco del centro me hizo pensar en el tiempo y la distancia. ¿Porque no habrá camiones a esta hora si hay gente trasnochadora (como yo) que vive lejos? Se que siempre puedo esperar un eco, pero odio los taxis. Siempre me pasan cosas raras. ¿Porque no me he comprado un coche? Cada viernes es lo mismo: salir fatigada del trabajo y llegar fresquita a la milonga. Amar el tango. Bailar con los amigos…pero llega un momento en que te das cuenta que, contrario a los demás, no llevaste pareja y ahí no vas encontrar; así que tomas tus cosas, un beso para todos porque no se puede mas que pensar: debo poner los pies fuera de aquí.





Otro avance más por allá



Apenas iba a unos pasos del salón, aún escuchaba en las notas del amplificador que chirriaba un tango viejo -de esos cuya tonadita se pega, como el sabor amargo que deja el tinto en la boca- cuando me lamparearon unas luces. Nunca falta el güey que se va con la finta y acerca su troca. Te llevo. Súbete. Vámonos. ¿A quién esperas mamita? ¡ash! no puede uno usar medias de red en Monterrey sin que la tachen de puta. De buenas que la calle es de un sentido, camine un poco hacia atrás, allá el guey no me pudo seguir y no le queda mas que avanzar para allá.





La sentada limpia



Lo primero para salir de cualquier zona del centro es ir al centro. Entre el ámbar parpadeante aborde un taxi. El aromatizante a fresa se puede superar con las ventanillas abiertas , ventaja de sentarse atrás, pero el escándalo del chofer presumiendo con la frecuencia que sabe hablar en clave zumba en mi cabeza…pienso en un lugar feliz…lugar feliz…corrientes tres 3 4 8 segundo piso ascensor… seguro fue un lugar feliz. Pinche tonadita. ¿porqué manejará tan despacio? Claro, lo olvidaba, los cruces de las avenidas principales se ponen un poco más lentas y peligrosas en fin de semana: hay antialcohólica. Ya tienen orillados como a cinco coches y cada uno se arregla a como puede para salir. El oficial abanica su libreta. Lentamente nos dejan pasar. Aparentemente la policía piensa que los taxistas no toman, quizá el chofer del taxi no esta tomado pero, todo regio reconoce en esa cara y esa panza su agrado por el caguamón.



Y después



Si hay algo que no falla esa es la iniciativa de los taxistas por sacar platica justo a medio camino entre queriendo ligar o tratando de que el viaje sea ameno, pero fin de cuentas todos se sienten confiables y sobretodo agradables. Apenas les indico a donde voy y ya se agarraron.



- ¿usted no es de aquí verdad?

- Si

- Ah, es que como que habla con otra tonadita… ¿viene del trabajo señorita?

- No.

- ¡Ah! va para el trabajo.

- No. Vengo de bailar.(respuesta tonta)

- Y si no es indiscreción ¿en que teibol baila?

- En ninguno

- Ándele, entonces ¿puros privados?

- No, vengo de un salón de baile.

- Ah esque, pos como la veo así muy arreglada y todo yo pensé…

- Pues no piensa usted muy bien. ( si, con estas medias todos te tachan de puta)

- Disculpe señorita.

- Es porque bailo tango.

- Uy señorita, tangos, yo nomás bailo cumbias pero eso si bailo en todas las bodas toda la noche.

- Ajá.

- Para pa para papan parapapa pa pa pan…

- (que original) Eso es un danzón

- Uy siempre me sonó a tango.

- Pues es un danzón

- Mejor me callo ¿verdad?

- No se preocupe, ya llegamos.





Viene el taconeo final



Llegar a casa de madrugada no es fácil; no es cuando se es adolescente y no lo es cuando creces. Siempre hay alguien dormido: los padres, la pareja, los vecinos… pero que más da, uno puede solucionarlo, hay mil técnicas de sigilo, son unos últimos pasos antes de aventar los zapatos que ya no se sienten tan cómodos, de acostarse y dormir; así que cierro despacio la puerta del coche que con un arrancón solidario sigue su camino y me decido a caminar sigilosa a la casa pero no puedo contener la risa cuando me doy cuenta que procurar no hacer ruido no sirve de mucho cuando uno pisa un zapato sin tapa.






Martha Patricia García

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Friday, November 16, 2007


Thursday, September 27, 2007

Aún tenias un poco de tinto en los labios, una leve gota se escurrió hasta tu barbilla poco antes de que tus intenciones se postraran en mi. Apenas habia un rayo de luna y ya llevabas tres horas llorando sobre la hogaza de san andrés. De nada te valia a estas alturas rezar o buscar su perfume, no habia otra escencia mas intacta que la mia en derredor. Ya sus pechos no cobijarían tus versos ni tus noches se derramarian en su vientre, tu musa te había abandonado, tomó la tarde para hacer camino y vestida de azul se marcho. Ahora no importan tu llorar o tu desvío, solo que me tomes despacio y me acerques a ti y en un reproche ajeno me muerdas, me dejes entrar en ti y saciar un poco, aunque sea un poco tu dolor, el dolor de estómago que dejó al irse sin dejar la cena preparada.

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Thursday, November 16, 2006

Bajo el silencio
-Tu no lo sabes, es cierto, cómo dejé a cada paso parte del alma, cómo cada giro era un grito, cada corte un pedacito de recuerdo, cómo del contraste de baldosas nació algo tan grande y tan efímero. Ya no podré llegar a esa pista abrazada por árboles y enredaderas, que pálidamente iluminaban faroles ancestrales y aires de bandoneón. Las milongas eran más que noches de baile, eran luces tiritantes, corazones incandescentes, la vida a flor de piel. Estaba a punto de llorar frente aquel oasis derruido pero esa mirada tuya despreocupada contraría mi sentimiento, como si me dijeses “ era solo un lugar, ¿por qué te entristeces?¡Sonríe y vayamos por un café!” Aunque creas que lo sabes, estas mal, y no puedo decirte nada, no puedo explicarte si no te abrazo y lo sientes. No hay más que hacer aquí...



-Ese dejo de soberbia entre tus labios apretados y las cejas levantadas es indicio de que pronto arrastrarás la mirada hacia la derecha y de nuevo al frente para después tatuar un “estas mal” en mis narices, dar media vuelta y caminar hacia cualquier parte...lejos de mi. Seguramente esperas que te siga. No te voy a seguir. Te enojas porque no te sigo. Si te sigo te enojas porque no respeto tu sabiduría de alma ancestral. ¿ Que se supone que debiera hacer? ¿Cómo te entiendo? ¿Cuál es la necesidad tuya de dejar muy claro quién es aquí un ser superior?...Dios en el cielo y Martha en la tierra. Con lo simple que es dejarte sonreír y contagiarse de tu forma queda de hablar, como si acariciaras a cada palabra. No debí contrariarte, es cierto, con tanto roce y aún no tengo callo. Lamento que no puedas bailar bajo las estrellas, junto al río ¿ Porqué te llega tanto el tango?¿Porqué te llena y te deja vacía?,si te consuela, cantaré un tanguito tras la corriente que forma mi llanto.
A lo que no está.
Patricia García
Noviembre 2006

Monday, November 06, 2006

Cuenta mis latidos
a la par de tu respiración.


La música son matemáticas, me dijo Miguel muy convencido por la tarde, y esos tangos que tanto te gustan no son más que un ritmo de tantos compases a tantos tiempos, silencios...todo son matemáticas. Asentí bajando la mirada, aunque quisiera negarlo aprendí a bailar contando “ Paso básico a ocho tiempos con traba en el cinco ¡y el uno es más largo!”- podía escuchar en mi cabeza la voz de mi instructor-“ hay que hacer pívot en los ochos” “los cortes en cuatro son un buen final”; y me fui a la milonga arrastrando el desencanto de lo que había descubierto: la vida es irónica, bajo las profundas letras no había más que aquello que aburre a los niños en las escuelas y a mi en la oficina, ¡ eso es lo que me distrae los viernes! Llegué con las pocas ganas que aún me daba la idea de saludar a los amigos, al verles ahí, felices, despreocupados, tan diversos como los estados de ánimo reunidos por una misma afección. Me sentí en familia. Me acogieron en su charla y hasta hicieron reír un par de veces. Entonces llegó un matrimonio de jóvenes, exhalando amor se abrazaron despacio, meciéndose por unos segundos antes de adueñarse por completo de aquel vals que los cobijaba. Nada tan bello como sus pasos, eran el pulso de los violines y el bandoneón. El imponía la marca del compás, ella le respondía con cadencia. Avanzaban juntos, abrazados. Era una comunicación secreta , casi íntima, que los llevaba a otro plano, a un tiempo que se detiene y eterniza a la vez, en pasión que trasciende, en sensualidad y afecto, en compañía.

No les dije nada, ni siquiera aplaudí al final junto a los demás pero les agradecía, ahora recordaba porqué volvía cada viernes, porqué a pesar de todo.

Cuando volví a casa Miguel tocaba el piano, en un intento por atenuar el comentario de la tarde tocó unas notas de Gardel para mi. Fui a sentarme junto a él y me besó sin dejar de tocar, acelerando un poco la velocidad en sus manos. Al terminar la pieza comencé a decirle que el tango no son solo matemáticas pero antes de explicarle puso su mano sobre mis labios y me dijo al oído: no, lo sé de cierto, el tango también sos vos.




Para Carlos y África,
que llevan la esencia del tango a flor de
Sin complemento
no hay totalidad.

La noche se sitúa entre los labios y las luces se convierten en querellas afónicas reflejadas en los ojos. Con un par de bailes no se obtiene mucho, ni dinero ni calor; pero se puede abrazar el instante, encomendarse a giros y trabadas para olvidar, bueno cuando se puede, cuando no uno platica de las parejas, las putas, del trabajo jamás. Lucy suele reclinarse hacia un lado mientras cruza la pierna y en un suspiro afirma lo mucho que ama la música, incluso ver bailar. Porque uno disfruta venir a ver charlar un poco con los amigos, escuchar con atención las letras entre un par de tragos, y se alisa la falda para que no se vea arrugada si la sacan a bailar. Yo le sonrío, le he sonreído siempre, cuando llegó sin conocer a nadie y me usó para colarse y conseguir un lugar en la mesa, cuando me hizo perder el tiempo al tratar de enseñarle algún paso, aún cuando al darle la espalda me apuñala. Pero se conoce de todo cuando te adentras un poco en este ambiente, y valga que estoy involucrada hasta el cuello en estas noches que atrapan mi necesidad por expresarme, esa angustia que me doblega y expone a este grado de afectación que se convierte en desesperanza porque ves la hora, ves la gente y escuchas la música y te sabes que la milonga está por terminar y comenzar la cruda, la cruda de tango que dura al día siguiente y al otro y el otro, pero el miércoles o jueves comenzarás de nuevo a pensar que la vida es una búsqueda constante, a veces desesperada que nos hace atorar el tacón en la misma grieta, por alguien que complemente. Y es que en el tango, por su naturaleza se podría pensar que el clic sería estruendoso y reviente en un gancho o –mejor aún- en un final...pero no es fácil, cada persona es un mundo, un modo distinto, hay quien va de prisa y se adelanta, quien va despacio y no avanza, quien cree que está solo en la pista y no le importa su pareja, no se fija en los demás y embebido en su soberbia lastima a su paso...todo es diferente aunque la música sea la misma, la misma que – Lucy y yo lo sabemos- anuncia terminara la milonga de hoy. Pero quise darme una oportunidad más esta noche, así que cuando su mirada me invitó a bailar sonreí y me levanté a su encuentro. Apenas me abrazó la emoción se fue a los talones. Cerré los ojos casi toda la ronda. Sin mas gracia que el acuerdo ecuánime, sin pasión en la mirada, las manos o los dientes, sin calor en la cintura bailé. El arrastre veloz de los zapatos por la duela, los ganchos y los giros atraparon la atención, quise pensar que había una posibilidad pero cuando sus pasos me llevaron a perder mi propio ritmo supe que no encontraría nada.

Es que esta angustia es crónica, apenas y me digo entre dientes cuando regreso a mi lugar, donde Lucy con una sonrisa recalcará lo lindo que bailo mientras se alisa la falda esta noche.

Tuesday, August 08, 2006


Salí a bailar ...

Monday, July 31, 2006

Benedetti dice la verdad....

BANDONEÓN
Me jode confesarlopero la vida es también un bandoneón

hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro que es troilo
ya que dios apenas toca el arpay ma
lfuere quien fuere lo cierto esque nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesionesquejas que son clamores
vértebras de alegríaesperanzas que vuelven
como los hijos pródigosy sobre todo como los estribillos
me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocosquieren ser tangola natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocijeuno siente
el tremendo decoro de ser tangoy se deja cantar
y ni se acuerdaque allá espera
el estuche.


La verdad ha sido dicha.